lunes, 8 de junio de 2015

Y nunca me sentí peor

Hace unos días tuve un pequeño (gran, gran problema)  problema en el que estudio, problemas con profesores y notas, el problema fue que me derrumbe, no sabia que hacer, nada tenia sentido para mí, necesitaba arreglar el problema como fuera, y como es lógico fui a donde mis amigas a comentarles lo que pasaba, pero ninguna hizo nada para ayudarme, no como hacerlo todo por ayudarme, si no, ser amiga y estar ahí, al menos dar la mano, eso no lo recibí, no de ellas. Al ver que no me ayudaban di media vuelta y me fui, buscando la solución es algún lugar de mi subconsciente.

Se puede decir que mi subconsciente no me quiso consolar y solo me atormentaba más y más. Caí en una depresión imposible. Eso creí. 

Mis días se limitaban a pasearme de mi cama a la sala y de la sala a la cocina, mi cuarto era un asco, al igual que mi vida, y mi cabeza, ninguna de mis amigas me escribió, y eso que tenia ya tres días sin ir a estudiar, y eso solo me deprimía más. Pero no me importo lo suficiente. No daría yo el primer paso, no les hablaría, ellas tenían que venir, ellas eran mis amigas. 

Así paso una semana, y me convertí en una especie de muerta viviente por mi casa, preguntandome casi a diario ¿como un problema me pudo apagar tanto? Decidí no apagarme y hablar con alguien, alguien me iba a ayudar si lo pedía, ¿no?
NO. 

Todos tienen sus vidas y sus pequeños gigantes problemas. Sus parejas, sus amigos, familia, no podían ignorar eso por mí, y no tenían esas palabras que yo necesitaba. De nuevo, me vi sola. Y mis amigas seguían sin escribir para preguntarme porque faltaba. 

Cuando fue de nuevo lunes, sin las mas mínimas ganas de ir, fui. Esconderse nunca a sido la salida y ya me sentía enferma. 

Las vi, las salude y me dí cuenta que no me preguntaron porque me perdí o que sucedió conmigo. Me sentí mal pero no demasiado, siempre fui la misma, solo que mal delgada, débil y pálida (la depresión hace eso). 
Pero no sonreí, no como siempre no igual, había muerto alguien. 
Me distancie. 
Todos los días pasaron igual y mi problema nunca se resolvió, solo se olvido. Al parecer no había sido tan importante, pero... yo estaba muriendo, ¿y no había sido tan importante? Claro que lo fue, pero los profesores lo ignoraron, yo me derrumbe y ellos lo ignoraron. 
"Sigue con tu vida y no los estrangules". 
Me llene de rencor, de furia y ganas de venganza. 
Cambie. 
Pasaron unos años y ya no era la misma, esa chica que era murió, siguió teniendo amigos, pero ya no era tan sincera e incondicional, ¿para que? se decía. 
Vi que una de mis amigas paso por mi mismo problema, la quise ayudar, la quise consolar, la quise llamar cuando no fue y preguntarle, pero no lo hice. 
Ya hacían días que no la veíamos, todas nos preocupamos pero nadie dijo nada, nadie hizo nada.
Pasaron dos semanas y volvió, yo lo note, débil, pálida, sonrisa falsa y delgada, pero no hice nada. 
Ella al día siguiente se volvió a ir. 
Y esta vez para siempre. 
Se convirtió en mí. 
Y nunca me sentí peor.